Hay días en los que cuesta especialmente ponerse a hacer ejercicio. Sales del trabajo, tienes mil cosas en la cabeza y lo último que te apetece es pensar qué entrenamiento toca. En esos momentos, una clase dirigida tiene una ventaja muy sencilla: solo tienes que llegar, subirte a la bicicleta y empezar a pedalear.
Eso es lo que propone Ciclo Indoor, una de las actividades dirigidas del Centro de Deportes Acuáticos de Tenerife (CDAT). Una sesión de 45 minutos basada en el ciclismo, con diferentes ritmos de música y una intensidad moderada-alta, orientada al trabajo de tonificación y resistencia cardiovascular.
No hace falta salir a la carretera ni preocuparse por el tráfico, el recorrido o el tiempo que hace fuera. Aquí el entrenamiento sucede sobre una bicicleta estática y es la propia sesión la que va marcando el ritmo.
Desde fuera puede parecer sencillo: sentarse en una bicicleta y mover las piernas. Pero una sesión de Ciclo Indoor tiene bastante más detrás.
A lo largo de la clase, el pedaleo se adapta a distintos ritmos. La música acompaña el entrenamiento y ayuda a marcar los cambios de intensidad, haciendo que esos 45 minutos tengan una estructura y un ritmo muy diferentes a pedalear por nuestra cuenta.
Según la descripción de la actividad del CDAT, el trabajo se centra especialmente en la resistencia cardiovascular y la tonificación, con una participación importante de piernas y glúteos.
Además, el ciclismo es una actividad aeróbica. Cuando aumenta la intensidad del ejercicio, también lo hacen el ritmo cardíaco y la respiración. La diferencia entre una actividad moderada y una más vigorosa depende precisamente del esfuerzo que nos exige en cada momento.
Que una clase sea dinámica no significa que todas las personas tengan que pedalear exactamente igual.
Cada uno llega con una condición física, una experiencia y un punto de partida diferente. Hay quien lleva años entrenando y quien vuelve a hacer ejercicio después de meses sin practicarlo. Lo razonable es que la intensidad se adapte a esas circunstancias y aumente de manera progresiva.
Por eso, si es tu primera clase, no tiene demasiado sentido mirar la bicicleta de al lado intentando seguir exactamente el mismo ritmo. Tu referencia debe ser tu propio esfuerzo.
Y si tienes alguna enfermedad, lesión o circunstancia de salud que pueda condicionar la práctica deportiva, conviene consultarlo antes con un profesional sanitario y comunicarlo al equipo del centro.
Nuestro corazón y nuestros pulmones también se entrenan.
Cuando hacemos ejercicio aeróbico de forma regular, el organismo tiene que responder al esfuerzo aumentando el trabajo cardiovascular y respiratorio. El ciclismo es una de las formas habituales de actividad física aeróbica y puede formar parte de una rutina activa.
Como referencia general, las recomendaciones de actividad física para personas adultas incluyen entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa, o una combinación equivalente de ambas. También se aconseja incorporar trabajo de fortalecimiento muscular al menos dos días a la semana.
Una clase de Ciclo Indoor puede formar parte de esa rutina semanal, combinada con otras actividades y con el movimiento cotidiano.
Hay una diferencia bastante clara entre pedalear mirando el reloj y hacerlo siguiendo una sesión en grupo.
En Ciclo Indoor, la música forma parte de la propia actividad. No elimina el esfuerzo, pero sí puede hacer que el entrenamiento resulte más entretenido y que sea más fácil mantenerse concentrado en lo que está pasando en cada momento.
También está el componente de compartir la sesión. Aunque cada persona esté sobre su propia bicicleta, todos están haciendo la misma clase. Para algunas personas, ese ambiente supone precisamente el empujón que necesitan para mantener una rutina.
Al final, encontrar una actividad que apetezca repetir importa. Hacer ejercicio con regularidad aporta beneficios físicos y mentales, y cualquier aumento del movimiento respecto a una vida sedentaria cuenta.
A veces mantener una rutina deportiva no depende de encontrar el entrenamiento más complicado, sino uno que encaje de verdad en nuestra semana.
Ciclo Indoor concentra en 45 minutos un trabajo de intensidad moderada-alta sobre bicicleta estática, acompañado de música y orientado especialmente a la resistencia cardiovascular y al tren inferior.
Puede ser una opción tanto para quienes ya entrenan y quieren incorporar una actividad cardiovascular como para quienes buscan una clase dinámica que les ayude a volver a moverse con regularidad.
Si quieres probarla, acércate al Centro de Deportes Acuáticos de Tenerife y pregunta por Ciclo Indoor. Consulta en recepción los horarios, las condiciones de participación y las plazas disponibles.
Después, solo queda una cosa: ajustar la bicicleta y empezar a pedalear.